Es la oración, y no la presión, lo que cambia a las personas
“…NOSOTROS TODOS… SOMOS TRANSFORMADOS… POR LA ACCIÓN DEL ESPÍRITU DEL SEÑOR” (2 Corintios 3:18)Tenemos que apartarnos del camino de Dios y dejarle que actúe. Aunque pensemos que estamos ocultando nuestra desaprobación, los demás lo perciben. Se puede detectar en tu voz o tu lenguaje corporal. El mejor agente de cambio es la oración, no la presión. Si de verdad amamos a alguien, oraremos por la persona y dejaremos que Dios actúe a Su manera, en Su tiempo y para Su gloria. Muchos de los que nos irritan en realidad están siendo ellos mismos, aunque es posible que su personalidad no encaje con la nuestra. A veces queremos que cambien cuando en realidad somos nosotros los que necesitamos hacerlo. A menudo los cambios que buscamos en otros ya están ahí, y los veríamos si dejáramos de juzgar. Para que la transformación sea duradera, tiene que venir de adentro para afuera. Y sólo el Espíritu de Dios puede producir algo semejante.
0 comments :